6 septiembre 2011 Lugares de interés

El día 10 de septiembre finaliza la exposición de Yamandú Canosa “El árbol de los frutos diferentes” en la Fundación Suñol, así que después de varios meses se pone punto y final a esta interesante muestra, sin duda nos hemos ahorrado buscar vuelos económicos hasta Uruguay para ver las obras del artista.

Esta obra es la primera revisión en profundidad de la piezas de Yamandú Canosa. La muestra propone un itinerario subjetivo a través de diversos núcleos narrativos, no cronológicos, que permiten conocer las diferentes estrategias formales y poéticas utilizadas por Yamandú Canosa.

Incluye piezas realizadas entre los años 1992 y 2010, algunas de ellas nunca antes expuestas, y se adentra en aspectos poco conocidos de su trabajo. El árbol de los frutos diferentes dibuja un paisaje que se construye desde una geometría del imaginario.

El título de la exposición sintetiza buena parte de la filosofía del artista, basada en la metáfora de un árbol cuyas ramas conectan elementos muy dispares entre sí, que se extienden en el espacio formando una única estructura con aspiraciones infinitas. El árbol de los frutos diferentes que plantea el artista nada tiene que ver con la representación del paisaje, ni mucho menos con la imagen del árbol del paraíso, sino que se trata de una estricta construcción mental. El artista dispone los elementos que construyen el árbol sobre un panel imaginario que se extiende por todo el muro, convirtiéndolo en parte misma de la obra.

El trabajo de Yamandú Canosa es el fruto de una reflexión teórica basada en la incapacidad de comprender el mundo mediante su representación, lo que le lleva a la necesidad de extenderlo sobre grandes paneles.

La herramienta definitiva que le permite resolver la dialéctica entre un mundo troceado y su comprensión dispersa y extendida sobre el panel, es La línea h, la habitual línea con la que distribuye sus composiciones en dos hemisferios. Aunque juega con la idea convencional de horizonte, La línea h no pretende articular un paisaje, sino que opera como un eje sobre el cual se consuman las afinidades entre los elementos y como límite sobre el cual el mundo de las apariencias convive con el juego de la imaginación.

Así que rápido, no te pierdas esta exposición que termina el próximo día 10 de septiembre.

Fuente | Fundación Suñol

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