24 enero 2017 La Ciudad

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Estamos a punto de llegar a la fecha que todos tenemos señalada como la más romántica de cada año. Desde luego, sabemos que es una excusa para disfrutar de la compañía de nuestra pareja, pero también que podemos aprovechar para hacer algo original, algo que no solemos hacer con esa persona tan especial. Sí, las cenas y comidas románticas son lo más socorrido, pero no debemos mirar solo esto. Vamos a ver otras cosas que se pueden hacer en Barcelona, una ciudad que es ideal para compartir entre dos.

Las calles de Barcelona ya son un buen reclamo para pasear por ellas, sobre todo en la zona del puerto y todas las instalaciones que podemos encontrar allí. Un paseo por el Port Vell de Barcelona, dejándose llevar a las profundidades del mar en el Aquarium de Barcelona, conociendo esas 450 especies marinas que viven en los 35 acuarios con los que cuenta sus instalaciones. Un paseo que se puede convertir en un recuerdo muy agradable compartido con nuestra pareja.

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Una comida en la zona de restaurantes del Maremagnum puede ser el complemento ideal a una mañana del 14 de febrero. No es que por esa zona no hayan otras atracciones y lugares de interés, así que se puede acabar la jornada disfrutando de un helado (o un café, si se es demasiado friolero) en cualquiera de las cafeterías y locales que se encuentran en esa zona.

Otra opción podría ser perderse en el Laberint de L’Horta, ese jardín compuesto por un laberinto verde que esconde numerosas estatuas y referencias a la mitología griega. Un paseo que lleva a los pies de la Serra de Collserola, con todos los encantos que podemos imaginar.

Se diseñó como jardín neoclásico, pero se terminó como jardín romántico y esa mezcla oculta un diseño muy atractivo, en mitad del que se levanta una estatua de Eros, dios del amor, que se encarga de custodiar el corazón de quien lo visita. Hay más rutas románticas por Barcelona, pero desde luego, en ningún otro se puede encontrar al mismísimo dios del amor como parte del mismo.

El Barri de L’Horta esconde también rincones agradables para disfrutar de la gastronomía propia de ese día tan atractivo. Ambas opciones pueden completarse con la visita a alguno de los spas de la ciudad, donde se puede compartir una sesión de relajación y masajes para sentirse listos para disfrutar de una cena agradable, quizá mirando al mar, o en uno de los restaurantes del centro de la ciudad.

Sea cuál sea la opción, Barcelona siempre acompaña en estos encuentros íntimos, agradables y en los que lo importante no es lo que se haga, sino la compañía en que se haga. ¿Te apuntas a disfrutar San Valentín en Barcelona?

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